En su próxima disputa, usted puede estar intrigado con la idea de la mediación, en lugar del litigio. Con frecuencia, las mediaciones son menos costosas y consumidoras de tiempo que los litigios. También le permiten permanecer en control de la situación dado que no se alcanza una solución a menos de que usted esté de acuerdo con ella. Dicho la anterior, es importante entender exactamente que pasa en la mediación antes de que usted convenga en participar en el proceso.
Primero, usted y la otra parte deben convenir en participar en una mediación y acordar quién mediará la disputa. Con frecuencia, esto se negocia a través de los abogados. En consecuencia, es importante que usted contrate un abogado que tenga experiencia en la representación de clientes que hayan recurrido a la mediación.
Aunque un abogado no es un componente necesario de una mediación, un abogado puede ser muy importante. El trabajo de un abogado difiere del trabajo de un mediador. El trabajo del mediador es ayudar a las partes a llegar a un acuerdo. No es trabajo del mediador proporcionar consejo legal o asesorar a cualquiera de las partes acerca de aceptar o no una resolución de la disputa. En consecuencia, un abogado puede ser de utilidad. Algunas partes prefieren no llevar a un abogado consigo a la sesión de mediación. En ese caso, usted puede revisar el convenio de mediación con su abogado antes de firmarlo.
El siguiente paso es llegar al lugar escogido para la mediación. Una vez ahí, típicamente, el mediador lleva a cabo la sesión conjunta sobre la disputa con ambas partes y revisar las reglas básicas para la mediación y explicarles cómo funciona el procedimiento.
Después de que el mediador explica las reglas, usualmente pide a cada parte que explique los puntos que ha sometido a la mediación. Algunos mediadores hacen esto estando las dos partes presentes y algunos ponen a las partes en cuartos separados para oírlos individualmente. Usualmente esto queda a la decisión del mediador y puede depender, en parte, de qué tan contenciosas son las partes entre sí.
Una vez que las partes han tenido oportunidad de explicar su punto de vista acerca de la disputa al mediador, entonces éste pedirá a las partes una propuesta de resolución al problema y compartirá la información con ambas partes. El mediador ayudará a las partes a alcanzar un consenso, sin proporcionar consejo legal alguno.
Si las partes no llegan a un convenio y no desean programar otra sesión de mediación, entonces la mediación termina sin haber llegado a una resolución y las partes quedan en libertad de llevar el asunto ante el tribunal.
Sin embargo, muchas veces la mediación termina en un convenio de mediación. El mediador ayudará a las partes a poner sus acuerdos por escrito. Una vez que las partes han leído el convenio, con la opinión de un consejero (si así lo desean) entonces lo firmarán y se volverá obligatorio. Si es necesario, el convenio de mediación debe presentarse ante el tribunal local. En algunas jurisdicciones, las partes pueden llegar a un convenio parcial y decidir litigar cualquier otro punto remanente o pueden llegar a un convenio temporal en el que acuerden y decidan litigar cualquier asunto remanente o pueden llegar a un convenio temporal en el que acuerden tratar el convenio de mediación propuesto durante cierto tiempo y después volver a considerarlo.
El propósito de la mediación es tener un procedimiento más eficiente, menos formal y menos contencioso que un litigio. Sin embargo, es importante que las partes vayan a la mediación con un espíritu de compromiso y un conocimiento básico de cómo funciona el proceso a fin de que su caso sea exitoso.