¿Está teniendo problemas para mantener al día los pagos de su hipoteca? ¿Ha recibido aviso de su prestamista pidiéndole que se comunique con él? No ignore las cartas de su prestamista. Comuníquese inmediatamente con su prestamista para tratar de trabajar en un plan de pagos a su alcance o alguna otra solución para permanecer en su casa y evitar el embargo. Aquí hay algunos consejos del Departamento de Desarrollo Urbano y Alojamiento de los E. U. acerca de cómo evitar el embargo:
1. No ignore el problema.
Entre más atrasado esté, más difícil será restablecer su préstamo y muy probablemente perderá su casa.
2. Comuníquese con su prestamista tan pronto se dé cuenta de que tiene usted un problema.
Los prestamistas no quieren su casa. Ellos tienen opciones para ayudar a los deudores en tiempos financieros difíciles.
3. Abra y conteste todos los correos de su prestamista.
Los primeros avisos que usted reciba ofrecerán una buena información acerca de las opciones para prevenir el embargo y que pueden ayudarle a capear los problemas financieros. Correos posteriores pueden incluir avisos importantes acerca de acciones legales pendientes. El no haber abierto sus correos no constituirá una excusa ante el tribunal del embargo.
4. Conozca sus derechos en relación con la hipoteca.
Encuentre sus documentos relativos al préstamo y léalos a fin de que sepa lo que su prestamista puede hacer si usted no hace sus pagos. Conozca las leyes sobre el embargo en su Estado (dado que en cada Estado son diferentes) comunicándose con la Oficina sobre Alojamiento del Gobierno Estatal.
5. Entienda las opciones para prevenir el embargo.
Edúquese acerca de lo que usted puede hacer para prevenir el embargo. Información valiosa sobre opciones para la prevención del embargo (también llamada servicios de mitigación de pérdidas), pueden encontrarse en la Internet.
6. Comuníquese con un consejero sobre alojamientos aprobado por HUD.
El Departamento de Desarrollo Urbano y Alojamiento de los E. U. (HUD) fondea asesoría en alojamiento en todo el país en forma gratuita o a muy bajo costo. Los consejeros en alojamiento pueden ayudarle a entender la ley y sus opciones, organizar sus finanzas y representarlo en las negociaciones con su prestamista si usted necesita esta clase de ayuda. Encuentre a un consejero en alojamiento aprobado por HUD cerca de su casa o llame al (800) 569-4287 o TTY (800) 877-8339.
7. Prioricesus gastos.
Después de los cuidados a su salud, conservar su casa debería ser su primera prioridad. Revise sus finanzas y vea en dónde puede recortar sus gastos a fin de poder hacer sus pagos de la hipoteca. Vea los gastos opcionales: TV por cable, membresías, entretenimiento, que usted pueda eliminar. Demore los pagos de las tarjetas de crédito y otras deudas “no aseguradas” hasta que haya pagado su hipoteca.
8. Utilice sus activos.
¿Tiene activos, tales como, un segundo automóvil, joyería, una póliza de seguro de vida total, que pueda vender por efectivo para ayudarse a restaurar su préstamo? ¿Puede alguien en su casa obtener un empleo extra para traer ingresos adicionales? Si aún estos esfuerzos no incrementan significativamente su efectivo disponible, si demuestran a su prestamista que usted desea hacer sacrificios para conservar su casa.
9. Evite a las compañías para la prevención de embargos.
Usted no necesita pagar honorarios para ayudarse a prevenir el embargo, en lugar de ello, utilice ese dinero para pagar la hipoteca. Muchas compañías de naturaleza lucrativa tratarán de comunicarse con usted prometiéndole negociar con su prestamista. Aunque estos pueden ser negocios legítimos, le cobrarán honorarios considerables (con frecuencia dos o tres meses del pago de la hipoteca) por información y servicios que su prestamista o un consejero en alojamiento aprobado por HUD puede proporcionarle gratuitamente si se comunica con ellos.
10. ¡No pierda su casa por recuperaciones de embargos fraudulentas!
Si cualquier firma dice que puede detener su embargo inmediatamente si firma un documento nombrándolos a ellos para actuar en su nombre, usted muy bien podría estar firmando sobre el título de su propiedad y ¡convertirse en arrendatario de su propia casa! Nunca firme un documento legal sin leer y entender todos sus términos y obtenga la asesoría profesional de un abogado, un profesional confiable en bienes raíces, o un consejero en alojamiento aprobado por HUD.